Fruticultora Diaguita en Alto del Carmen tendrá más seguridad de riego para producir alimentos y seguir adaptándose a cambio climático en Atacama.

0
26

HVA Radio 96.3 Fm “La señal sin limite”

*Gracias a recursos del Convenio de Riego entre INDAP y CONADI 2020-21 fue beneficiada junto a otros siete agricultores con proyecto asociativo de riego.

María Campillay Tamblay tiene 84 años y continúa trabajado y dirigiendo las labores de su terreno en La Arena, comuna de Alto del Carmen. Productora de frutales mayores y usuaria de INDAP, fue una de las primeras agricultoras Diaguita en la región de Atacama en acreditar su calidad indígena ante el Estado desde que se creó la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, CONADI.

Las labores diarias de abono, riego, cosecha y poda María Campillay las lleva al pie de la letra para mantener sus árboles frutales, y aunque estas labores las compartía con su hermana Juanita fallecida recientemente, no se ha paralizado, sino que le ha dado más energías para seguir trabajando la tierra junto a sus hijos y nietos.


María Campillay se adjudicó junto a otros siete pequeños regantes del canal Valdés un proyecto de riego asociativo, que mejorará la conducción del agua dando certeza y seguridad en el riego como una forma de seguir adaptándose al cambio climático. “Desde abril que comenzó el proyecto y como representante del grupo me ha tocado supervisar las tareas de las personas que trabajan aquí y estamos llegando al final de la obra. Estamos muy agradecidos como familia y como regantes por este proyecto que ha quedado a mi parecer muy bien. Agradezco en especial al INDAP y la CONADI que ya habían hecho un trabajo en años anteriores y viene a completarse hoy con esta nueva etapa”.

Fiel al reflejo de lo que es la agricultura familiar campesina, su nieta Katherine Zurita hoy ha tomado el relevo de algunas actividades de la huerta y agradece la trayectoria de su abuelita “Ella es todo un ejemplo para todos en la familia, todavía da instrucciones a sus hijos temprano en la mañana sobre el riego, del abono de los árboles y por su puesto de la cosecha de las frutas. A mí me crió ella, me trajo desde pequeña desde el norte y me educó, así que encuentro que es todo un ejemplo para todos nosotros que queremos seguir trabajando en el campo”, señala.