María Pilar Palacios, directora de la Clínica de Atención Psicológica (CAPSI) de la Universidad Andrés Bello, se refirió a las implicancias psicológicas que tiene este tipo de tratamientos.
Recientemente el uso de las terapias hormonales en niños y adolescentes ha estado en plena discusión debido a su utilización para inhibir o retrasar la pubertad. Este tratamiento se aplica en dos situaciones: cuando los niños presentan pubertad precoz y cuando adolescentes trans desean retardar la aparición de los caracteres sexuales secundarios.
En entrevista con Radio HVA, de Vallenar, María Pilar Palacios, psicoanalista, doctora en Psicología y directora de la Clínica de Atención Psicológica de la Universidad Andrés Bello, se refirió a este tema y abogó por un abordaje cuidadoso y respetuoso que considere el bienestar integral del niño o adolescente, priorizando la escucha y el acompañamiento en su proceso de autoconocimiento y transición de género. Además, enfatizó en la necesidad de políticas públicas que apoyen la formación y capacitación de profesionales en el área, asegurando que los jóvenes reciban la atención adecuada y sensible a sus necesidades específicas.
“Es fundamental comprender que el proceso de acompañamiento psicológico debe ser continuo y adaptativo. Los niños y adolescentes que exploran su identidad de género requieren un entorno seguro y de apoyo que les permita expresar sus sentimientos y dudas, sin temor a ser juzgados», comentó Palacios, asegurando que este enfoque contribuye a que los jóvenes se sientan comprendidos y respaldados, disminuyendo la posibilidad de desarrollar problemas de salud mental asociados al estrés y la ansiedad.
Asimismo, la especialista se refirió al uso de la triptorelina, un medicamento que actúa como bloqueador hormonal: «El problema no reside en el medicamento en sí, sino en cómo y cuándo se utiliza», señaló Palacios, destacando que, aunque se ha estudiado extensamente, no se han encontrado consecuencias psicológicas negativas directas asociadas a este fármaco.
La académica de la UNAB subrayó que la clave está en la evaluación multidisciplinaria y en un enfoque que permita a los niños y adolescentes explorar sus preguntas sobre identidad de género sin apresurarse hacia intervenciones biológicas. L
“El acompañamiento psicológico es clave en la transición de género. La psicoterapia juega un papel crucial al proporcionar un espacio donde se acoge la pregunta del niño o adolescente sin patologizarla, permitiendo un acompañamiento tranquilo y criterioso», finalizó














