ATACAMA:
UN CAMINO COMPARTIDO POR LA SEGURIDAD Y EL SERVICIO
General Julio Marabolí Fuenzalida
Al concluir mis dos años al mando de Carabineros de Chile en la Región de Atacama, es inevitable hacer una pausa y mirar el camino recorrido. Esta experiencia ha sido mucho más que una responsabilidad institucional: ha representado una etapa de grandes desafíos, aprendizajes y satisfacciones, que me permitió conocer la fortaleza de su gente, valorar el compromiso de sus autoridades y construir lazos que permanecerán en mi memoria.
Me despido de Atacama con sentimientos encontrados. Inicio una nueva etapa en mi carrera institucional, con el orgullo y la responsabilidad que ello implica, pero dejo atrás una región que me recibió con generosidad, que confió en nuestro trabajo y que, tanto en lo personal como en lo profesional, ha dejado una huella profunda en mi vida.
Durante este período, reafirmamos una convicción esencial: la seguridad pública es una tarea que no admite esfuerzos aislados. Requiere coordinación, confianza, voluntad y un compromiso permanente con las necesidades de las personas.
En ese sentido, el trabajo interinstitucional fue uno de los pilares de nuestra gestión. La colaboración con autoridades regionales y comunales, delegaciones presidenciales, municipios, servicios públicos y organismos vinculados a la seguridad nos permitió avanzar en objetivos comunes, fortalecer la prevención del delito y responder de mejor manera a las demandas de la comunidad.
Las reuniones de coordinación, las fiscalizaciones conjuntas, los operativos interinstitucionales y el despliegue permanente en terreno reflejan ese compromiso compartido. Cada acción tuvo un propósito claro: contribuir a que las familias de Atacama vivan con mayor seguridad y tranquilidad.
También enfrentamos emergencias y situaciones complejas que pusieron a prueba nuestra capacidad de respuesta. En esos momentos, la unión y la coordinación entre las instituciones fueron fundamentales. Comprendimos, una vez más, que trabajar con responsabilidad y objetivos comunes nos permite llegar de manera más oportuna y efectiva a quienes necesitan de nosotros.
Pero ninguna evaluación de estos dos años estaría completa sin reconocer a quienes dan vida a Carabineros de Chile: sus hombres y mujeres.
A cada oficial, suboficial, carabinero y carabinera de la Región de Atacama, expreso mi más sincero agradecimiento. A quienes patrullan las calles, recorren las rutas, cumplen funciones en sectores rurales y apartados, desarrollan investigaciones, realizan controles preventivos y atienden emergencias, les reconozco su profesionalismo, vocación de servicio y entrega permanente.
Sé que muchas de estas labores se desarrollan en condiciones exigentes, con extensas jornadas, lejos de sus familias y enfrentando riesgos que no siempre son visibles para la ciudadanía. Por ello, valoro profundamente el esfuerzo cotidiano, la disciplina, la lealtad institucional y la responsabilidad con que cada uno ha asumido su misión.
Mi reconocimiento se extiende también a sus familias, cuyo apoyo silencioso es fundamental para que nuestros carabineros puedan cumplir con su deber. La vocación de servicio no compromete únicamente a quien viste el uniforme; también involucra a quienes acompañan, comprenden y sostienen esa entrega desde sus hogares.
Durante mi gestión, procuré fortalecer una institución cercana a la comunidad, presente en el territorio y comprometida con el trabajo preventivo. Nuestra labor no se limita a actuar frente al delito. También significa prevenir, escuchar, orientar y generar confianza.
La seguridad se construye con la participación de todos. Las denuncias, inquietudes y aportes de la ciudadanía son fundamentales para comprender las realidades de cada territorio y focalizar nuestros esfuerzos. Por eso, agradezco a las familias de Atacama la confianza que nos entregaron, una responsabilidad que debemos honrar cada día con profesionalismo, transparencia y compromiso.
Hoy, al iniciar un nuevo desafío institucional, me llevo el recuerdo de una región de gente esforzada, generosa y comprometida. Me llevo también la satisfacción de haber trabajado junto a autoridades, representantes de distintas instituciones y, especialmente, junto a un equipo humano que comprendió que nuestra misión es mucho más grande que las responsabilidades individuales.
Los cargos son transitorios, pero el compromiso con la seguridad pública, el servicio a las personas y el trabajo bien hecho debe permanecer en el tiempo.
Atacama tiene importantes desafíos en materia de seguridad, y estoy convencido de que la continuidad del trabajo preventivo, la coordinación interinstitucional y la presencia permanente en terreno serán fundamentales para seguir avanzando.
Me despido con profunda gratitud. Gracias a las autoridades por su colaboración; a nuestros aliados institucionales, por el trabajo conjunto; a la comunidad, por su confianza; y a cada carabinero y carabinera de esta región, por su entrega y lealtad.
Me voy de Atacama, pero me llevo el orgullo de haber servido junto a ustedes y la certeza de que esta región, su gente y todo lo que construimos durante estos dos años permanecerán siempre como una parte importante de mi trayectoria.
Servir a Atacama fue un honor. Compartir esta misión con su gente, una de las mayores satisfacciones de mi carrera.














