Investigador de CIC-UDA evalúa el impacto ambiental de las descargas de las desaladoras en el Norte de Chile

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En el marco del VIII Encuentro de la Sociedad Chilena de Toxicología, realizado en Iquique, el investigador del Centro de Investigaciones Costeras (CIC) de la Universidad de Atacama, el doctor en Ciencia de Recursos Natural, Edgardo Cruces Romero, presentó parte de su trabajo respecto al uso de algas como herramientas de evaluación respecto del impacto ambiental de la descarga de salmueras desde plantas desaladoras.

El biólogo marino explicó que “si bien, las plantas desaladoras son una importante fuente de agua dulce en el contexto de su escasez mundial, también su funcionamiento implica la descarga al medioambiente de aguas hipersalinas que pueden tener un impacto negativo en los ecosistemas marinos del norte de Chile”. (referencia https://www.unesco.org/es/articles/riesgo-inminente-de-una-crisis-mundial-del-agua-unesco/onu-agua)

En su estudio, el investigador utilizó macroalgas, que son plantas marinas que viven fijas al fondo del mar, como biomonitores de la calidad del agua. “Las macroalgas son sensibles a los cambios en la calidad del agua, por lo que su presencia o ausencia, así como su abundancia y diversidad, pueden utilizarse para evaluar el impacto de las salmueras”, señaló Edgardo Cruces.

Los resultados del estudio muestran que las macroalgas se ven afectadas por las diferentes concentraciones de salmueras descargadas a los ecosistemas marinos, lo que puede provocar, finalmente, su muerte, disminución de abundancia o cambios en la composición específica de estas. “Estos resultados son importantes para comprender los potenciales efectos de las plantas desaladoras en los ecosistemas marinos del norte de Chile, así como sus consecuencias en la cadena trófica”, añadió el Dr. Cruces.

En detalle el científico señaló que en el país existen 24 plantas desalinizadoras en operación y alrededor de otros 22 proyectos en distintas etapas de avance y evaluación, la mayoría de ellos en el norte de Chile. La tecnología más usada en Chile para los procesos de desalinización es la de ósmosis inversa, que poseen una eficiencia ˂ 50%, produciendo aguas hipersalinas que son vertidas en las cercanías de la costa.

El investigador del CIC de la Universidad de Atacama subrayó que, “la salinidad de los vertidos de desaladoras puede alcanzar valores de hasta 2,5 veces superiores a los del agua de mar y afecta especialmente a los organismos bentónicos sésiles, sensibles a los cambios en la calidad del agua, principalmente a nivel de los gradientes electroquímicos de las membranas celulares, aumentando los niveles de especies reactivas de oxígeno, alterando las funciones fisiológicas, y metabólicas de los organismos”.

Por último Cruces reflexiona que “estas consecuencias de los vertidos son muy específicas de cada especie y ecosistema, y no se pueden asumir necesariamente de otros impactos de la desalinización en el mundo. Por lo tanto, es necesario entender y delimitar los efectos de la descarga de salmuera en ambientes locales, basándose en organismos modelo representativos de la estructura ecológica y umbrales de tolerancia de los ecosistemas costeros del norte de Chile, con el fin de establecer una comprensión adecuada de este problema. El rol descriptivo de las macroalgas se complementa con su rol funcional en los ecosistemas marinos del norte de Chile, involucrando una serie de actividades medibles como productividad, ciclo de nutrientes, metabolismo del ecosistema y ciclos de energía, las cuales, permitirían revelar la salud del ecosistema

El proyecto liderado por el Dr. Cruces está financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDECYT) de la ANID y se realiza en colaboración con la Universidad del Biobío de Concepción.