ECMPO Punta de Lobos: una oportunidad para recuperar los bosques de huiro y fortalecer la conservación biocultural en Atacama

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ECMPO Punta de Lobos: una oportunidad para recuperar los bosques de huiro y fortalecer la conservación biocultural en Atacama

La Comunidad Indígena Diaguita Costera de Punta de Lobos busca impulsar un modelo de gestión de las zonas costeras que integre conocimientos tradicionales, monitoreo  biocultural comunitario  y ciencia para proteger los bosques submarinos de huiro (Lessonia nigrescens)  y resguardar las prácticas culturales vinculadas al mar.

En la costa de Atacama, los bosques submarinos de algas pardas cumplen un papel fundamental para la vida marina. Estas formaciones de macroalgas proporcionan refugio y alimento a numerosas especies, contribuyen a la salud de los ecosistemas y sostienen economías locales y  actividades tradicionales de la comunidad. Para las comunidades Diaguita costeras, su conservación es también una forma de proteger la memoria, la identidad y los conocimientos transmitidos entre generaciones.

Con ese propósito, la Comunidad Indígena Diaguita Punta de Lobos impulsa el Espacio Costero Marino de Pueblos Originarios (ECMPO) llamado Punta de Lobos, una iniciativa que busca fortalecer el cuidado del borde costero mediante la administración local  y el reconocimiento de sus usos y tradicionales , mejor conocidos como usos consuetudinarios en colaboración con otros actores que trabajan en el borde costero.

Para Néstor Álvarez, pescador y buzo mariscador desde los 16 años, la protección de los bosques de huiro es una prioridad que nace de su propia experiencia en el mar. Durante décadas ha sido testigo de las transformaciones de estos ecosistemas y de la disminución de recursos que antes abundaban en la costa.

“Antiguamente había mantos gigantes de algas y uno podía encontrar una gran diversidad de especies entre sus ramas y discos de fijación. Ahí había locos, lapas, jaibas y muchas otras formas de vida. Los bosques de huiro son los verdaderos protectores de las semillas en el mar”, explica.

Desde su experiencia, la extracción indiscriminada de algas afecta el equilibrio del ecosistema, ya que reduce los espacios de refugio y reproducción de distintas especies. Frente a este escenario, considera que los ECMPO representan una oportunidad para recuperar estos ambientes, respetar los ciclos de crecimiento de las algas y avanzar hacia un modelo de gobernanza inclusivo, que permita compatibilizar los distintos usos del mar.

“ Queremos coordinarnos con quienes trabajan y usan este mar, para que podamos cuidarlo en conjunto. Que el huiro palo vuelva a desarrollarse como antes. La idea es que el espacio costero sea una pequeña semilla que empiece a crecer, para que podamos en conjunto dejar un lugar para las futuras generaciones”, señala.

Esta visión se vincula con una propuesta de manejo tradicional Diaguita Costero que considera la cosecha responsable, el respeto por los ciclos naturales de regeneración, la organización comunitaria y la transmisión de conocimientos. También contempla el desarrollo de protocolos de monitoreo liderados por la comunidad, que integren instrumentos científicos e indicadores tradicionales para observar y registrar los cambios en los bosques de huiro.

La conservación del mar también tiene un significado cultural y espiritual para las nuevas generaciones. María Nuñez , presidenta de la organización Voces de Jóvenes Indígena, destaca que la relación de su comunidad con el mar está vinculada a sus raíces, su identidad y una forma de comprender la naturaleza desde el respeto.

“Nosotros tenemos una conexión profunda con el mar. Lo vemos más allá de algo que nos da recursos; lo vemos como algo que tenemos que cuidar y preservar”, expresa.

Como joven integrante de la comunidad, Nuñez participa en distintas actividades vinculadas al territorio, desde la pesca y la recolección hasta iniciativas de aprendizaje y recreación. Actualmente, junto a otras juventudes, participa en un taller de buceo que busca acercar a las nuevas generaciones al conocimiento del mar.

También recuerda los aprendizajes transmitidos por su familia sobre la recolección responsable de recursos marinos, respetando sus tamaños y permitiendo que continúen reproduciéndose. Sin embargo, advierte que estas prácticas se han visto afectadas por la disminución de especies en sectores donde históricamente recolectaban sus padres y abuelos.

“Yo veo mi territorio como un lugar que tengo que preservar y cuidar, porque ahí están mis raíces y prácticamente mi vida. Por eso sueño con que podamos cuidarlo”, afirma.

Su experiencia refleja la importancia de mantener vivos los conocimientos y las prácticas que vinculan a las comunidades con el mar. Para las nuevas generaciones, el desafío es seguir aprendiendo de quienes han habitado y cuidado estos espacios durante décadas, y contar con las herramientas para protegerlos y restaurarlos.

En ese sentido, la ECMPO Punta de Lobos representa una oportunidad para fortalecer la gobernanza comunitaria, resguardar las economías locales, y asegurar la continuidad de las prácticas culturales y el cuidado del territorio para las futuras generaciones.Una tarea que reúne la memoria de quienes han vivido del mar, los conocimientos transmitidos entre generaciones y el compromiso de las juventudes con su conservación.

CRUBC de Atacama rechaza la ECMPO Punta de Lobos, una propuesta comunitaria para proteger los bosques submarinos de huiro

La solicitud impulsada por la Comunidad Indígena Diaguita Costera de Punta de Lobos buscaba fortalecer la conservación de los bosques de huiro, reconocer los usos consuetudinarios y promover un modelo de gobernanza comunitaria del borde costero.

La Comisión Regional de Uso del Borde Costero (CRUBC) de Atacama rechazó la solicitud de Espacio Costero Marino de Pueblos Originarios (ECMPO) Punta de Lobos, impulsada por la Comunidad Indígena Diaguita Costera de Punta de Lobos. La decisión representa un revés para una iniciativa que buscaba reconocer las prácticas tradicionales de la comunidad y fortalecer el cuidado de los ecosistemas marinos de este territorio.

La propuesta tenía entre sus principales objetivos contribuir a la recuperación y conservación de los bosques submarinos de huiro (Lessonia nigrescens), ecosistemas fundamentales para la biodiversidad marina, ya que proporcionan refugio y alimento a numerosas especies. A través de un modelo de administración local, la comunidad buscaba integrar conocimientos tradicionales, monitoreo biocultural comunitario y herramientas científicas para promover el manejo responsable de los recursos y el respeto por sus ciclos naturales.

Durante décadas, integrantes de la comunidad han observado las transformaciones de estos ecosistemas y la disminución de especies que históricamente habitaban estos espacios. Néstor Álvarez, pescador y buzo mariscador, ha relevado la importancia de los bosques de huiro como espacios de refugio y reproducción para la vida marina. Por su parte, las nuevas generaciones, representadas por jóvenes como María Núñez, reconocen en el mar un espacio de memoria, identidad y transmisión de conocimientos que buscan mantener vivo y proteger.

El rechazo de la solicitud deja sin avanzar esta propuesta de gobernanza comunitaria, que buscaba compatibilizar los distintos usos del borde costero mediante la participación de las comunidades y otros actores vinculados al territorio. Para la comunidad Diaguita Costera de Punta de Lobos, la conservación del mar también implica resguardar las economías locales, las prácticas culturales y los conocimientos transmitidos entre generaciones.

La decisión vuelve a poner sobre la mesa la importancia de reconocer el papel de las comunidades costeras en la protección de la biodiversidad y la gestión de sus territorios. La recuperación de los bosques de huiro y la continuidad de las prácticas tradicionales requieren mecanismos que permitan articular los conocimientos locales, la ciencia y la participación de quienes han habitado y cuidado estos espacios a lo largo del tiempo.